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John Gutierrez: Un Mal Necesario
Destino 2012
- Univision.com
Un Mal Necesario
Al terminarse la elección primaria republicana en la Florida hace unas semanas atrás, me impresionó el número de integrantes del partido que se quejaron del tono negativo de las campañas libradas por los precandidatos presidenciales. Tanto los líderes del partido como sus militantes expresaron asco por el despiadado asalto de anuncios en la televisión y la radio, que acusaban a Newt Gingrich de ser un corrupto y a Mitt Romney de ser un hipócrita. Más importante, sin embargo, los republicanos expresaron su temor de que la avalancha de anuncios negativos dañaría las posibilidades de cualquiera de los precandidatos republicanos para vencer al Presidente Barack Obama en las elecciones de noviembre.
Los republicanos no son los primeros, ni serán los últimos, quienes se quejarán por el supuesto daño que causan las campañas negativas. En el 2008, cuando Barack Obama y Hilary Clinton se atacaron con anuncios semejantemente feroces, muchos demócratas expresaron su preocupación por el bienestar tanto de los candidatos como del partido. Y grupos reformistas como la Liga de Mujeres Votantes han expresado su desdén por los anuncios negativos. Este último grupo hasta advierte que las campañas negativas no hacen otra cosa que subvertir la democracia.
Pero por mucho que la gente expresen su incomodidad con estos anuncios negativos, la realidad es que los este tipo de campaña, por muy desagradable que sea, ocupa una puesto importante en nuestro sistema electoral. En los últimos años, varios científicos han intentado analizar los motivos detrás de las decisiones electorales que toman los electores. ¿Qué han descubierto estos expertos? Entre otras cosas, han comprobado lo que muchos ya sabemos: que el ciudadano promedio en los Estados Unidos no quiere dedicar horas de su vida a descifrar los pormenores de las posiciones políticas de los candidatos. Seamos honestos; son muy pocas las personas que dedicarían tres horas de su vida para escuchar un debate sobre los pros y los contras de la reforma de seguro médico o tal vez un análisis minucioso de las varias posibles reformas del sistema bancario. En vez de esta inversión de tiempo preferimos enfocarnos en la impresión que tenemos del carácter del candidato; y es por esto que los anuncios negativos son tan importantes.
Los ataques montados en contra de Newt Gingrich en la Florida por Romney y sus aliados dieron a conocer los fuertes vínculos que existían entre Gingrich y las compañías Fannie Mae y Freddie Mac, dos instituciones que si no necesariamente iniciaron el colapso de valores de viviendas en el país, de seguro facilitaron ese terrible proceso. Sin los anuncios negativos de Romney, la mayoría de los votantes de la Florida —muchos de ellos víctimas de las maromas financieras de Fannie y Freddie—jamás se hubieran enterado que Gingrich había recibido más de un millón de dólares por asesorar estas organizaciones. Y sin los anuncios creados por el equipo de Gingrich los votantes no hubieran entendido los radicales (¿e insinceros?) cambios de la política de Romney en cuanto al aborto o a la reforma de seguro médico. No hubieran cuestionado el historial de Romney como jefe de Bain Capital, una compañía que se destacó por un capitalismo salvaje. No hubieran cuestionado si Romney es un hombre de fuertes principios o un hombre que decide en que creer dependiendo de que le conviene. Sí, los anuncios fueron fuertes—y en el caso de Gingrich, limitado por una campaña con escasos recursos económicos, mortales—pero la información que hicieron llegar a los votantes de la Florida fue valiosísima.
No cabe la menor duda que hay algunos anuncios negativos que van más allá de esclarecer aquellas partes de los historiales políticos que los candidatos prefieren que no sepamos. Estos anuncios apelan a la bajeza, el racismo, y el odio—y mientras más rápido los repudiemos, mejor. Pero, no hay razón por la cual no deberíamos de saber que Newt Gingrich se enriqueció a costilla de miles de propietarios empobrecidos por el colapso del valor de viviendas. Y no hay razón por la cual Mitt Romney debería de pasar por las primarias presidenciales sin que alguien le preguntara por qué sus valores políticos cambian con toda la velocidad y regularidad de una veleta.
La contienda para determinar quien será el candidato a la presidencia del país por el Partido Republicano todavía está por decidirse. (Si necesitamos pruebas de cuan decididamente indeciso están los votantes republicanos, hay tan solo que ver los resultados a favor de Rick Santorum en las elecciones que se celebraron el pasado martes en Colorado, Missouri y Minnesota.) En las próximas semanas los canales de televisión y las emisoras de radio en muchas partes del país serán azotados por anuncios negativos. De seguro, habrá quienes se quejarán. Yo no. Como tantas cosas en la vida, los anuncios negativos son un mal necesario.
John Gutiérrez es profesor en la Facultad de Estudios Latinoamericanos y Latinos de John Jay College of Criminal Justice/CUNY. Desde el 2001 ha sido analista político para Univision, WXTV 41.
© 2012 Univision Communications Inc.
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